por Javier Díaz
La pasada semana tuve la oportunidad de acudir en Denver a una conferencia de John Kao, más conocido como el sherpa de la innovación. El contenido de su charla fue bastante revelador acerca de la dinámica de la innovación. Expuso de manera práctica y cercana las ideas que desarrolla en su libro Jamming: The Art and Discipline of Corporate Creativity.
Pensemos por un momento en cómo toca una banda de jazz. Se trata de un proceso generativo en el que los diferentes músicos ponen su maestría al servicio de una melodía común. El resultado es una pieza musical genuina fruto de la conversación entre músicos e instrumentos. Pero este proceso creativo no fluye aleatoriamente. Todo lo contrario, se trata de improvisación sobre un esquema de trabajo, sobre unas reglas prestablecidas de ritmo, orden y armonía.
En el ámbito empresarial, a menudo tendemos a pensar que la innovación depende de que a alguien de nuestro equipo se le ocurra una genialidad y, por tanto, llega a ser considerado como un proceso anárquico, difícilmente planificable y donde el individuo puede llegar a tener mayor protagonismo que el propio equipo. Pero nada más lejos de la realidad. Permíteme que aproveche el paralelismo con el jazz para compartir contigo este tema de Van Morrison. Te invito a que observes la conversación musical que se establece entre los componentes de la banda, sus miradas de complicidad, su diferente interpretación de la misma melodía, la emocionalidad que está presente en ese momento mágico…
Como hemos visto en el vídeo, poner en juego todas las capacidades de nuestro equipo, de manera conjunta y apuntando hacia un mismo objetivo (interpretando una misma melodía), es lo que permite alcanzar un resultado brillante. Visto lo anterior parece que las empresas en la actualidad tendrán más éxito si son capaces de trabajar como bandas de jazz.



